TECNOESPACIO

Expresión y tareas

Breve Recorrido por las Principales Doctrinas Éticas

Este trabajo pretende ser un análisis de contenido para los capítulos del libro “Ética Para Amador” de Fernando Savater. El objetivo es presentar qué doctrina ética desarrolla en cada uno, para lo cual, se utilizará como apoyo, el libro “Ética: Introducción a su Problemática y su Historia” de Gustavo Escobar Valenzuela.

La razón del trabajo, obedece a que en “Ética Para Amador”, después del “Saludo” y antes del “Prólogo” se coloca un “Aviso Antipedagógico” donde se señala: “Este no es un manual de ética para alumnos de bachillerato… tampoco se trata de un recetario de respuestas moralizantes”[1].

Entonces, ¿qué se pretende con este libro?, para responder, se realizó este análisis; consistió en establecer cuál era la idea central de cada capítulo y contrastarla con la idea central de cada doctrina ética según Gustavo Escobar.

Finalmente, se concluyó que se trata de un pequeño recorrido, sencillo y ameno, por las principales doctrinas éticas, sin llegar a ser exhaustivo pues “no contiene información sobre los más destacados autores y más importantes movimientos de la teoría moral”[2], de manera que sirve como acercamiento para aquellos que no saben qué es la ética.

I. De qué va la ética. El primer capítulo habla de la Ética Griega, principalmente de Protágoras, Sócrates y Aristóteles. Aunque las ideas de estos tres filósofos son diferentes, coinciden en “que lo que vaya a ser nuestra vida es resultado de lo que quiera cada cual”[3].

De Protágoras (sofistas) rescata la perspectiva relativista que afirma: “nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”[4], es decir, nada es bueno ni malo, todo es relativo; o eso parece indicar el texto de Savater: “lo malo parece a veces resultar más o menos bueno y lo bueno tiene en ocasiones apariencias de malo… hay diversos criterios opuestos respecto a qué debemos hacer” [5].

Habla de Sócrates cuando menciona una diferenciación entre saberes, de estos, algunos se adquieren por simple interés (vocación), pero en general, ninguno es inferior a otro. Después retoma el eudemonismo idealista, pues cree que el bien último es la felicidad: “entre todos los saberes existe un imprescindible: el de que ciertas cosas nos convienen y otras no… a lo que nos conviene solemos llamarlo –bueno-“[6]… “a ese saber vivir es a lo que llaman ética”[7].

Sócrates y Aristóteles coinciden en que el bien supremo es la felicidad, pero éste último va más allá al plantearla como “algo difícil de determinar, porque depende del estilo de vida de cada hombre”[8]: “nunca tenemos un solo camino a elegir sino varios”[9]. A lo que Aristóteles llama virtud, Savater lo renombra como libertad; “la virtud es una disposición a obrar de manera deliberada, consistente en una medida relativa a nosotros, la cual está racionalmente determinada”[10] y “cuando hablo de libertad me refiero a que no podemos hacer cualquier cosa que queramos; no somos libres de elegir lo que nos pasa sino para responder a lo que nos pasa. Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo”[11].

II. Órdenes, costumbres y caprichos. Parece que se continuará hablando de Aristóteles, pues se inicia el capítulo con un ejemplo suyo (un barco en una tormenta). Sin embargo, lo que realmente plantea es la Ética Marxista.

Esta doctrina resulta más adecuada para hablar de economía o sociología, pero hay algunos conceptos importantes para la ética: Lucha de clases y enajenación.

Marx habla de la explotación del capitalista sobre el asalariado (lucha de clases), relación laboral donde el trabajo no es voluntario sino impuesto (forzado), o dicho de otra manera: “diferentes motivos para comportamientos, uno de los tipos es el de –yo te mando que hagas tal o cual cosa- a eso le llamaremos órdenes[12].

Estas órdenes se convierten en algo programado; se hacen porque no queda otro remido (todo el mundo lo hace), es esto a lo que Marx llama enajenación y Savater costumbre.

Finalmente, Marx plantea una etapa, después de la revolución proletaria, donde el hombre sólo trabajará un tiempo para satisfacer sus necesidades y el resto lo empleará en hacer lo que quiera. A este hacer lo que uno quiera, Savater le llama capricho.

III. Haz lo que quieras. Aquí retoma los conceptos de orden, costumbre y capricho, pero la hace para hablar de la razón y los imperativos del Formalismo Kantiano.

“Puede haber órdenes, costumbres y caprichos que sean motivos adecuados para obrar, porque a veces resultarán convenientes o agradables. Pero nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre o un capricho. Para saber si algo me resulta de veras conveniente o no tendré que examinar lo que hago más a fondo, razonando por mí mismo”[13].

Entonces, la pregunta es: ¿Qué necesita un hombre para ser bueno?… Si la respuesta no tiene relación con las órdenes, costumbres y caprichos, entonces debe tenerla con la razón, ¿pero, en base a qué se da esta razón?… Kant dice que por medio de los imperativos.

Hay dos tipos de imperativos, hipotéticos y categóricos, los primeros se utilizan para conseguir fines reales o posibles;  para hablar de cosas en las que “la mayoría de la gente suele estar de acuerdo”[14].

Para casos éticos, es necesario el imperativo categórico. “Sostiene que todos los actos se deben hacer como si las normas que nos guían al obrar fueran a convertirse, o pudieran convertirse en universales”[15]. Es decir, obrar conforme al deber; porque estamos convencidos de que lo hacemos porque es “bueno” y porque para los demás también puede  ser bueno.

El capítulo se termina cuestionando a Kant en estos puntos; se pregunta si realmente lo que es bueno para unos puede serlo para todos.

IV. Date la buena vida. En este capítulo se habla de la contradicción en los seres humanos al pensar qué quieren, y de cómo el hombre puede humanizarse con el trato de otros humanos, es decir, trata la Ética Existencialista.

Inicia con el punto más importante del existencialismo “quieras o no eres libres”[16], entonces, lo que hagamos o dejemos de hacer, será porque nosotros como personas así lo hemos decidido.

Después habla de esas cosas contradictorias que queremos los hombres, algunas son inmediatas, otras a largo plazo, así parafrasea los estadios de Sören Kierkegaard (estético, religioso y ético),

“El estadio estético se caracteriza porque el individuo se convierte en prisionero de la búsqueda del momento placentero”[17], de la inmediatez. El “ético es el orden; una vida racionalizada, planeada, que se ciñe a reglas universales y necesarias”[18], es decir, lo que verdaderamente quiero. Y el religioso se caracteriza por “una relación personal y subjetiva con Dios”[19], pero entendiendo a ese Dios como “la angustia que nos instala en la existencia autentica”[20]; según Sartre, “el hombre es angustia”[21], por lo tanto, el tercer estadio se refiere a la relación con los otros.

El existencialismo se basa en un humanismo, las relaciones de nosotros con los otros, que a fin de cuentas, se tratan de la posesión de una libertad como libertad: así como nosotros no podemos evitar ser libres, otros no pueden evitar decidir libremente relacionarse con nosotros.

V. ¡Despierta, Baby! El quinto está basado en la Ética Anarquista, porque niega toda forma de gobierno; no acepta ninguna norma creada por el hombre (moral, legal, religiosa, familiar) sólo la que proviene de la naturaleza.

Uno de los principios básicos del anarquismo es la idea defendida por Rousseau, “el hombre nació libre y está donde quiera encadenado”[22], que es, más o menos, la idea principal de este capítulo: “las cosas que tenemos, nos tienen también a nosotros en contrapartida: lo que poseemos nos posee”[23].

También señala a la conducta como la única norma válida para juzgar la conducta de los hombres: “nadie es capaz de dar lo que no tiene ni mucho menos nada puede dar más de lo que es… como no somos puras cosas, necesitamos ‘cosas’ que las cosas no tienen”[24]

En fin, al igual que los anarquistas, llega al punto de proponer que el centro de todo sea uno mismo, “¿Vas a preferir darle gusto a los demás que satisfacerte a ti mismo?[25], pero rectifica al aceptar que como seres humanos necesitamos de la convivencia con los otros.

VI. Aparece pepito Grillo. Aquí habla de la conciencia, entendida como el conocimiento de lo que nos conviene; sabemos lo que nos conviene a partir de una casuística de producción y utilidad (práctica). Por lo tanto se habla de la Ética Pragmatista.

Se plantea el cómo no ser imbéciles; puntos que enuncia para aprender a ser prácticos y distinguir lo útil. Y a todo el que logra este razonamiento práctico lo llama egoísta, pues busca lo que es útil para sí.

Dewey dijo: “es mejor para la filosofía el error participando activamente que el mantener una unánime impecabilidad”[26]. Savater lo explica a través del remordimiento, pues el remordimiento es ambivalente; no es bueno ni malo, sino todo lo contrario: “¿De dónde vienen nuestros remordimientos?: de nuestra libertad. Si no fuésemos libres no podríamos sentirnos culpables”[27].

Para evitar los remordimientos llama a la responsabilidad, “el tipo responsable es consciente de lo real de su libertad”[28]. Los pragmáticos piensan que “los hombres están constituidos más para actuar que para teorizar”[29] y por eso necesitan de la conciencia, para ser conscientes de lo real de su libertad.

VII. Ponte en su lugar. Como el título lo indica, aquí habla de la empatía, que está muy relacionada con la Ética Cristiana.

Pero no es ética cristiana en el sentido de: “existe un ser divino que ha dictado normas y que la conducta humana es buena si se sujeta a esas normas y mala si las viola”[30]. En vez de eso, se trata de retomar algunos de los conceptos más importantes de esta filosofía sin caer en el fanatismo; lo que predicó Cristo y retomó San Agustín: el amor al prójimo.

Porque finalmente, los hombres, por muy distintos que parezcamos estamos “hechos de la misma pasta”[31], para todos el “mundo está hecho de símbolos y de relaciones entre símbolos”[32].

Otra de las cosas que enseñan los cristianos es el arrepentimiento, y con él viene el perdón, por eso Savater no duda en escribir: “quien roba, miente, traiciona, viola, mata o abusa de cualquier modo de uno, no por ello deja de ser humano”[33].

San Agustín retomó algunas ideas de Platón, y en el libro, se presentan en apartados como: “Los ‘malos’ se comportan de manera hostil y despiadada porque sienten miedo, soledad, carecen de cosas necesarias, padecen la desgracia de verse tratados sin amor ni respeto. La ignorancia también es una forma de desgracia”[34].

El último punto, la ignorancia, reaparece cuando dice: “una de las características principales de todos los seres humanos es nuestra capacidad de imitación. Nuestro comportamiento y nuestros gustos la copiamos de los demás”[35].

Para el cristiano, la justicia es divina. En el texto, es una virtud que consiste en entender lo que otros pueden esperar de nosotros: “Para entender lo que el otro puede esperar de ti no hay más remedio que amarle un poco”[36].

VIII. Tanto gusto. Todo el apartado está dedicado al placer o Epicureísmo, pues según esta doctrina, el placer es el medio que permite alcanzar la felicidad: “la mayor gratificación que puede darnos algo en la vida es la alegría”[37].

“No sólo tenemos un cuerpo, somos un cuerpo”[38] es la primer enseñanza para entender por qué los placeres son necesarios en la vida.

Epicuro sostenía que “todo lo real es corpóreo y está compuesto de átomos, estos tienen la capacidad de desviarse de su curso”[39]: “el placer es muy agradable pero tiene una fastidiosa tendencia a lo excluyente: es capaz de irte dejando sin nada”[40].

Por eso, Epicuro señala la separación de los placeres en 3 tipos[41]:

Naturales y necesarios. Aquellos que dan bienestar y paz al alma y evitan daños al cuerpo.

Naturales pero no necesarios. Los que nos permiten escoger, variar y preferir el placer.

Ni naturales ni necesarios. Estos son insaciables.

En el texto son de: uso y abuso. Son placeres de uso cuando te permiten enriquecer tu vida, los placeres de abuso son los que van empobreciendo la vida. Pues a final de cuentas “nada es malo solo por el hecho de que te de gusto hacerlo”[42]. Lo malo es, como coinciden Epicuro y Savater: el abuso.

IX. Elecciones generales. En el último, se propone hablar de las similitudes y diferencias entre ética y política; como estudiar la diferencia entre valores y hechos, misma ocupación de la Ética Neopositivista.

Para neopositivistas como Alfred j. Ayed, “los juicios éticos carecen de sentido, expresan sólo estados anímicos, deseos traducidos en imperativos, mandatos o simples exclamaciones”[43]; o como lo plantea el texto: “la ética no es un arma arrojadiza ni munición destinada a pegarle al prójimo en su propia estima. Para lo único que sirve es para intentar mejorarse uno mismo”[44].

Pues sí, “según el neopositivismo, el papel de la ética se reduce a un examen de términos como lo bueno, el deber, lo recto, lo justo, la obligación, etc”[45]. Por eso señala que se trata de dos campos diferentes, el de los valores (ética) y el de los hechos (política). “la ética es el arte de elegir lo que más nos conviene y vivir lo mejor posible; el objetivo de la política es el de organizar lo mejor posible la convivencia social”[46].

Para R. M. Hare, “la ética tiene como principal tarea responder la pregunta ¿qué debo hacer?”[47], respuesta que aparece a través de una guía de conducta. A partir de esas guías se desarrollan las “lógicas deónticas (lógicas que tratan de formalizar el mundo de la moral, del deber ser)”[48], por eso Savater propone su modelo de 3 puntos (libertad, justicia, asistencia) y habla de la organización política preferible.

Al igual que los neopositivistas concluyen que “Nadie puede escapar de la  moralidad de su tiempo. Vivimos una sociedad donde hay diferentes grupos que responden a variados y múltiples intereses”[49], el libro concluye que “la actual fragmentación política del mundo no hace más que perpetuar estas lacras (problemas éticos) y entorpecer las soluciones que se proponen”[50].

Como se ha demostrado, “Ética Para Amador” sólo es un pequeño repaso por las principales doctrinas éticas, pues ni están todas las que son ni son todas las que están. Pero al que nunca ha estudiado ética y busca un texto de introducción, éste debe ser el más recomendable por los temas que aborda y la forma en que los presenta. El segundo paso es la investigación, pero esa es una obligación moral de cada quién. ¡Haz lo que quieras!


[1] SAVATER, Fernando. “Ética Para Amador”. Editorial Ariel, 3ª Edición, España 2005. p9.

[2] Ibídem.

[3] Ibit p23

[4] ESCOBAR Valenzuela, Gustavo. “Ética: Introducción a su Problemática y su Historia”. Editorial McGraw Hill, 5ª Edición, México 2005. p195

[5] SAVATER…op. cit. p22

[6] Ibit pp20-21

[7] Ibit p31

[8] ESCOBAR… op. cit. pp208-209

[9] SAVATER… op. cit. p28

[10] ESCOBAR… op. cit. p209

[11] SAVATER…op. cit. p28

[12] Ibit p40

[13] Ibit pp52-53

[14] Ibit p56

[15] ESCOBAR… op. cit. p235

[16] SAVATER…op. cit. p67

[17] ESCOBAR… op. cit. p244

[18] Ibídem.

[19] Ibídem.

[20] Ibídem.

[21] Ibit. p250

[22] Ibit. p255

[23] SAVATER…op. cit. p81

[24] Ibit pp83-84

[25] Ibit p85

[26] ESCOBAR… op. cit. p262

[27] SAVATER…op. cit. pp102-103

[28] Ibit p107

[29] ESCOBAR… op. cit. p260

[30] Ibit. pp224-225

[31] SAVATER…op. cit. p127

[32] Ibit p116

[33] Ibit p120

[34] Ibit p122

[35] Ibit p120

[36] Ibit p120

[37] Ibit p144

[38] Ibit p136

[39] ESCOBAR… op. cit. p216

[40] SAVATER…op. cit. p142

[41] ESCOBAR… op. cit. p217

[42] SAVATER…op. cit. p139

[43] ESCOBAR… op. cit. p273

[44] SAVATER…op. cit. p151

[45] ESCOBAR… op. cit. p272

[46] SAVATER…op. cit. p154

[47] ESCOBAR… op. cit. p274

[48] Ibídem.

[49] Ibídem.

[50] SAVATER…op. cit. p163

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30/noviembre/2010 - Posted by | Escolares |

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